lunes, 28 de junio de 2010
La noche, el frío y las canciones de Mark Lanegan
jueves, 17 de junio de 2010
Space Oddity

domingo, 6 de junio de 2010
Bill Callahan: el hombre y la pasión americana

El disco comienza con el austero y emotivo "Jim Cain", donde Callahan se encarna en el escritor James M. Cain para decir "solía ser oscuro y me volví luminoso, y ahora soy oscuro otra vez" seguido de un rítmico y ansioso piano cuasi honky tonk de "Eid Ma Clack Shaw" donde canta “el amor es el rey de las bestias, y cuando tiene hambre debe matar para comer”. El tercer corte del disco "The Wind And The Dove" confunde con sus aires orientales y "Rococo Zephyr" y más aún en la emocionante "Too Many Birds" retorna en pleno a las tranquilas y transparentes aguas de su etapa como Smog.
A la mitad del álbum aparece "My Friend", la más grandiosa de las piezas del disco y luego en la épica "All Thoughts are Prey To Some Beast" Callahan rompe la tranquilidad del repertorio con una intensa guitarra y una percusión retumbante. Mas adelante, los efectos en la instrumental "Invocation Of Ratiocination" logran su cometido y nos transportan a una sesión de espiritismo en el viejo New Orleans y finalmente con la fascinante "Faith/Void", el cowboy radicado en Austin repite a lo largo de la canción "es hora de guardar a Dios" confesándose agnóstico al agregar "es el final de la fe / no debo esforzarme más en encontrar paz en una mentira...".
Sin duda, con Sometimes I Wish We Were An Eagle Bill Callahan a recuperado la calma después del experimento de su anterior Woke On A Whaleheart (2007). Arreglos de vientos y cuerdas, letras melancólicas, influencias literarias y momentos luminosos, todo eso hay en este último viaje al sur de las canciones de Bill Callahan: el hombre y la pasión americana.
domingo, 16 de mayo de 2010
Angeles Derrotados
La prosa de Johnson destila una crudeza sorprendente que en muchas ocaciones se esconde bajo una bella poesía. Cada página de la novela se consume tan rápido como van ocurriendo los acontecimientos - narrados con destreza - a nuestros miserables protagonistas, Jamie y Bill, dos seres que tienen como ningún otro sus pies atados a la tierra, día tras día en medio de la terrible espesura de la ciudad. Chicago o Pittsburgh, no importa, porque para ellos es lo mismo, no hay sueños, sólo el momento: "no necesitaba ni mapa ni reloj para saber que se hallaba de nuevo en el peor momento, en el sitio menos indicado". De pronto, sin saber cómo ni donde, ambos se separan y caen irremediablemente a un abismo.
Después de su amargo paso por los más oscuros rincones de Chicago, Jamie y Bill se reencuentran. Corazones devastados, ángeles en decadencia, como aquel ángel que cae en desgracia al bajar a la tierra interpretado por Bruno Ganz en el film "Tal Lejos, Tan Cerca" de Win Wenders. Para ambos, el mundo se convierte en una droga silenciosa que los hiere y los golpea con su falsa risa. Como si se tratase de una canción de Dakota Suite, en "Angeles Derrotados" el dolor y la tristeza están presentes todo el tiempo.
Si una apocalíptica novela como "La Carretera" de Cormac McCarthy deja al menos algún grado de esperanza, aquí no hay luz al final del túnel porque para nuestros antihéroes la suerte ya está echada. Estando en Phoenix con Jamie en casa de su familia, Bill junto a sus hermanos planifican un robo a un banco en un arrebato por encontrar la libertad. Todo sale mal, muy mal. Ambos, a su manera, quedan condenados.
Como cuando llega esa fuerte brisa de otoño que arranca las hojas de los árboles y anuncia la lluvia antes de caer, al llegar a las últimas páginas, y a diferencia de cualquier otra novela, uno desea como nunca antes que el final no llegue, porque línea a línea se va asomando el terrible desenlace: "Se sumió en la oscuridad entre un latido y otro, y allí descansó. Y entonces se dio cuenta de que el siguiente no vendría. Ya está. Es el último. Miró hacia la oscuridad. Me gustaría aprovechar esta oportunidad pensó, para rogar por otro ser humano."
domingo, 2 de mayo de 2010
Tarantino, el hijo bastardo del cine.
La escena es como sigue: un oficial nazi llega a la casa de una familia campesina en algún lugar de Francia en busca de una familia judía. Lo hacen pasar y amablemente le sirven un vaso de leche y entonces sospecho de que algo pasará - esto es Tarantino - así que la leche nada bueno puede tener. Para mi sorpresa - la leche no tiene nada más que eso - el dialogo entre el oficial y el dueño de casa continúa y pienso que la cacería es sólo cuestión de minutos. El momento finalmente llega, pero una niña sobrevive.
sábado, 24 de abril de 2010
Sonidos electrónicos de otoño
Unsound Methods comienza con las sucias atmósferas de "Incubus", un tema digno para un thriller, seguido del flamante y embriagador "Drifting" - primer single del disco, que por allá en 1997 recuerdo lo emitía el programa Nación Alternativa de MTV -, hasta llegar a la inquetante "Luscious Apparatus". Siempre bajo las oscuras influencias del industrial - se nota por ejemplo el embrujo de bandas como Nitzer Ebb, en la cual Wilder mantiene amistad con su vocalista Douglas McCarthy -, el álbum sigue con la potente "Stalker", quizás su homenaje al surrealista film de Andrei Tarkovski. En "Red River Cargo" parece que estamos ante el lado B de un tema del Songs Of Faith And Devotion de los Depeche Mode, no solo por la voz de Hildia Campbell - presente en la gira Devotional Tour -, sino porque los sonidos y los aires gospell hacen inevitable las conexiones. "Missing Piece" para la secuela perfecta de "Drifting" y el comienzo de la estupenda "Last Breath" parece la profesía del "Teardrop" de Massive Attack, que saldría en 1998 en el álbum Mezzanine. El final de Unsound Methods con el tema "Shunt" es quizás lo más limpio y accesible del disco, a través de samples y teclados con suaves ecos al sonido del Ultra de los Depeche Mode.
Best Keept Secrets es un recopilatorio salido en 2004 que contiene los mejores singles de Lamb y comienza con la áspera "Cotton Wool", seguida de la melódica "God Bless". El tercer corte, "Gold" es sin duda una de sus mejores obras, con un suave drum'n' bass que se confunde entre las secuencias de pegajoso teclado que se magnifica con la llegada de la tremenda "Gorecki" - el tema por el cual los conocí por allá en 1998 - donde la voz de Rhodes se luce con un comienzo fascinante y se sumerge luego en atmósferas oníricas. "Bonfire" es una pieza que se esconde entre sutiles violines y "Heaven" es la más tímida del disco. Lo mejor está en "Gabriel", un tema que brota en terrenos fronterizos al trip hop y "Angelica" es una exquisita pieza instrumental donde el piano es el protagonista. En "Wonder", quizás la más melódica del disco, la voz de Rhodes me recuerda a la Geike Arnaert, la dulce vocalista de Hooverphonic. El álbum termina con "Stranger" un seductor tema de poco más de tres minutos que evoca atardeceres nórdicos, pero que parecen estar muy cerca de aquí.
domingo, 11 de abril de 2010
El Secreto de sus Ojos
