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domingo, 20 de febrero de 2011

Doppelganger


Obsesión, dolor, perfección: suficiente para clasificar la existencia de Nina, la frágil y la vez feroz bailarina interpretada por Natalie Portman en la magnífica "Black Swan" (2010), última película de Darren Aronofsky. El film narra sus esfuerzos por conseguir el papel principal en el próximo estreno del ballet del Lago de los Cisnes cuyo director - interpretado magistralmente por Vincent Cassel - lucha por despertar en ella el lado salvaje que duerme en su interior. Como un doppelganger, en Nina el dulce cisne blanco es acechado por el cruel cisne negro que desea tomar el control de su cuerpo.

Tensa y perturbadora, la película avanza in crescendo como al ritmo de la danza que, lejos de mostrarse aquí como una bella pieza de arte, muta en una pesadilla digna de los cuentos de Edgard Allan Poe. Tras imágenes y sonidos se esconden diversos recursos que dan vida a las metáforas que Aronofsky genialmente nos ofrece: sonidos como el batir de las alas de un cisne cuando Nina mueve sus brazos en escena; rasguños en la espalda en cuya piel comienzan a aflorar plumas negras; ojos rojos en los momentos de excitación.

A ratos, las imágenes que coquetean con el terror parecen filmadas por Roman Polanski y el propio Aronofsky reconoce felizmente en una entrevista esa influencia: "La verdad es que soy un gran fan de Polanski, habré visto mil veces "Repulsión" o "El Inquilino". Y claro, porque vemos aquí que los ecos de "Repulsión" se manifiestan en este thriller psicológico con Nina y sus constantes trastornos obsesivo compulsivos - se siente amenazada pero también atraída por una des sus compañeras interpretada por Mila Kunis - , sus terrores nocturnos y sus complejos sexuales; y de "El Inquilino" son las atmósferas claustrofóbicas - la asfixiante relación con su madre - y los ataques de locura que inundan la delirante vida de esta bailarina de ballet.

Si en Closer (2004), una sensual Natalie Portman se desnuda para bailar un striptease a los extraños que suplican por su cuerpo en un club nocturno, aquí es la aparente inocencia de una bailarina de ballet la que se desnuda ante el reclamo de su bestia interna. Sólo uno de los cisnes triunfará. Como una fábula, esta es la historia de un cisne que nació con la pálida luz del día y que alcanzó su sueño al abrir las alas en la más oscura de las noches.


jueves, 17 de junio de 2010

Space Oddity


"Estoy sentado en esta lata de aluminio/lejos, encima del mundo/el planeta tierra es azul/y no hay nada que pueda hacer" dice David Bowie en "Space Oddity", esa genial canción de 1969. Cuarenta años después, Sam Bell, el solitario protagonista de un film llamado "Moon" (2009) podría pensar lo mismo encerrado en una base lunar mientras mira a través de la ventana, allá lejos, el planeta tierra. Esta comparación no es mera casualidad. "Moon" está escrita y dirigida por Duncan Jones, el hijo mayor de Bowie. Esta brillante película es la hermana menor - sobre todo si se piensa en su presupuesto y la casi nula utilización de efectos especiales - de "2001: Odisea en el Espacio" de Stanley Kubrick ya que ambas comparten bajo una sofisticada versión sci-fi la filosofía del origen de la vida: la búsqueda a la respuesta de "quienes somos" o "de donde venimos".

Sam Bell - interpretado por Sam Rockwell - es el único ocupante de una base lunar minera cuya labor es extraer el helio-3, combustible que debe enviar periódicamente a la tierra. Su misión dura tres años, por lo que la espera de volver a casa se hace eterna en medio de la soledad lunar. Su única compañía es GERTY - bajo la voz de Kevin Spacey -, robot y sistema operativo de la base. Si en "2001: Odisea en el Espacio" es la frialdad de HAL 9000 lo que impera, aquí es la humanidad de GERTY lo que sorprende. El robot parece tener sentimientos y comparte las penas y alegrías de Bell. Su pantalla contiene un Smile y de acuerdo al estado de ánimo va cambiando en emoticones capaces de sacar lágrimas.





Un día Bell sufre un accidente a bordo de un vehículo lunar y días después despierta desorientado en la base. ¿Cómo llegó devuelta?. Aún cedado, cree ver a otro hombre a bordo. Despierta y se da cuenta que el otro es él mismo. La lucha por su identidad comienza y hay más preguntas que respuestas. Su perfecto clon pronto se vuelve cómplice y juntos deciden descubrir la verdad. A través de GERTY encuentran respuesta a su existencia y a pesar de la cruda verdad no se dan por vencidos.

Jones hace de "Moon" una inteligente, sencilla y eficaz opera prima que lejos de ser otra típica película de ciencia ficción es una metáfora que encierra las eternas preguntas de nuestra existencia. La estupenda banda sonora de Clint Mansell - el mismo de la demoledora "Requiem for a Dream" de Darren Aronofsky - envuelve al film en la atmósfera claustrofóbica necesaria para comprender de mejor forma el encierro y la soledad que sufren los personajes. En una entrevista, el propio Jones aclara: "aparte de todo el aspecto tecnológico, Moon es en verdad una historia sicológica sobre la soledad". Como concluyó la revista Cahiers du Cinema, "Moon" es una película "realista, minimalista y paradójicamente humana".
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domingo, 2 de mayo de 2010

Tarantino, el hijo bastardo del cine.

La escena es como sigue: un oficial nazi llega a la casa de una familia campesina en algún lugar de Francia en busca de una familia judía. Lo hacen pasar y amablemente le sirven un vaso de leche y entonces sospecho de que algo pasará - esto es Tarantino - así que la leche nada bueno puede tener. Para mi sorpresa - la leche no tiene nada más que eso - el dialogo entre el oficial y el dueño de casa continúa y pienso que la cacería es sólo cuestión de minutos. El momento finalmente llega, pero una niña sobrevive.

Tarantino - como Jon Spencer lo hace con el rock - desmenuza el cine, lo mastica y lo chorrea a las masas. A diferencia de otros films notables, en "Bastardos si Gloria" es la forma - como ocurre en la flamante "Sin City" o en "Pulp Fiction" del propio Tarantino - y no el fondo lo que nos seduce. Aquí no hay códigos ni dogmas que seguir, sólo la intuición y el apetito del cine por el cine. Así las escenas siguen sus propios instintos y el guión es solo el espíritu. Protagonizada por Brad Pitt, Christoph Waltz, Melanie Laurent y Diane Kruger, la película está inspirada en un film del italiano Enzo G. Castellari llamada "Quel maledetto treno blindato" de 1978.


El estilo sucio que domina el film va construyendo, o mejor dicho destruyendo, una historia que Tarantino hace suya y que tal como el crítico Hector Soto dice "se da el lujo de festinar su miseria y la descomposición del entorno". Las ideas preconcebidas de un hecho que todos conocemos se tuercen y se vuelven autodestructivas. Antes de ver "Bastardos Sin Gloria" era inimaginable - al menos para mí - ver cómo un grupo de soldados y judíos masacraban y hacían volar a toda la cúpula nazi incluyendo a Hitler.

Aquí no hay clasisismos, sólo imaginación, acción y traición. Las reglas del juego son un juego. Las imágenes no necesitan justificación alguna, sólo ocurren y rompen la pantalla. Al final , solo se hecha de menos una electrizante banda sonora de esas que Tarantino nos tiene mal acostumbrados. Pero no importa, porque este hijo bastardo del cine está loco y nosotros estamos felices por ello.



domingo, 11 de abril de 2010

El Secreto de sus Ojos

"El Secreto de sus Ojos" (2009) del argentino Juan José Campanella, protoganizada por Ricardo Darín - a estas alturas un embajador del cine argentino - y Soledad Villamil, entre otros, es un film que narra las circuntancias que acompañan la investigación de un hecho policial ocurrido en el pasado, para el cual, Benjamin Esposito (Darín), una vez retirado del sistema judicial, decide contar en una novela. Ello lo trae de vuelta a los lugares donde la historia sucedió - y en donde luego nos damos cuenta que aún transcurre - , y de paso, encontrar los fantasmas del pasado. Este estupendo trhiller no es sino un conjunto de extraordinarias historias de pasión, un film que lo tiene todo. Pasiones que chocan o que escapan, que se encuentran con el bien o tropiezan con el mal. Pasiones que se disfrazan y que arrojan al suelo sus máscaras en los momento más inesperados.

Una mujer es violada y asesinada, y Esposito está a cargo de la investigación. Pronto, hay algo que no cuadra y que impide seguir con el caso, por lo que Esposito acompañado de su fiel y alcohólico asistente Sandoval (Guillermo Francella) decide llevar la investigación por su cuenta. Una viejas fotos son la clave para descubrir al homicida, pues un hombre aparece en muchas de ellas observando a la mujer con una mirada que refleja sus deseos. Sandoval, en un momento de lucidez, arroja una extraordinaria teoría para encontrar al culpable: "puede cambiarse de casa, de ciudad, puede cambiarse de todo,... pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión". Es así que el fútbol - otra de sus pasiones - conspira contra el homicida y la policía logra detenerlo en medio de un partido.


En medio de todo, Esposito poco a poco se va enamorando de Irene (Villamil) , pero como ella ya esta comprometida piensa que es inalcanzable. Lo que él no sabe y que nosotros si sabemos es que ella siente lo mismo por él pero dadas las circunstancias también renuncia a las pasiones. En un momento, por seguridad él tiene que abandonar la ciudad por un tiempo - que se transforma en 25 años hasta el presente - y ella va a despedirlo a la estación de tren. En esa despedida - que me recordó el gran final de Casablanca - ambos desean un beso, pero la estupidez gana. Hay un roce entre labios que arde pero que no explota. Caricias que mueren antes de nacer. Miradas que penetran. Cuerpos que huyen antes de lo inevitable.

En el "Secreto de sus Ojos" coinciden todas las pasiones humanas, por un lado bellas e intensas, y por otro, patológicas y oscuras. Ahí están, a la vista, un hombre y una mujer cuyas razones se entrometen en las cuestiones del corazón e impiden que su pasión fluya; otro para el cual las heridas siguen sangrando aún cuando todo terminó y finalmente - y la más desgarradora -, un hombre en donde la pasión se volvió obsesión y aniquiló su alma.

domingo, 31 de enero de 2010

Into the Wild


Como cualquier manifestación de arte, el objetivo del cine debe ser el descubrimiento de emociones y nunca la satisfacción inmediata de los sentidos. La separación entre pura diversión - léase películas como Avatar - y la emoción está a kilómetros de distancia, pero la diferencia entre películas que buscan emocionar a cualquier precio y aquellas que naturalmente emocionan es tan sutil que muchas veces a simple vista no la notamos.

Lo que el cine tiene que hacer es provocarnos y arrancarnos esos sentimientos que están guardados y que siempre cuesta encontrarlos. Porque el cine es arte no sólo por su belleza. Es arte porque en su esencia transporta un mensaje que debe ser decodificado. Así su gracia nunca está en el mensaje explícito, sino en lo implícito. Es lo que no se ve en pantalla, pero se siente. No soy fan del cine efectista, porque lo que busca no es la emoción, sino la complacencia fugaz. Lo que trasciende es el fondo, nunca la parafernalia con que se presenta. Dramas ganadores del Oscar como "El Paciente Inglés" (1996) o "Rescatando al Soldado Ryan" (1998) son claros ejemplos de un cine que sólo pretende emocionar con un mensaje fácil, digerible, lleno de grandes frases y momentos para el bronce.

"Into the Wild" (2007) de Sean Penn es una película de la cual había escuchado y leído en críticas, cuyo mensaje conocía - me imaginaba su ansia por el Oscar - y por lo tanto desconfiaba. Pero esta equivocado. Haciendo zapping en el cable me la encontré y decidí darle un oportunidad, descubriendo para mi sorpresa una película hermosa. Basada en el bestseller del mismo nombre, escrito por Jon Krakauer en 1996, se trata de una historia real, en la cual un joven llamado Christopher McCandless decide renunciar a la sociedad - cansado de la cultura de la tecnología y del consumo - y lanzarse a la vida salvaje. Antes de partir, dona todos sus ahorros y se deshace de sus documentos de identidad y seguro social. Como en una road movie, toma camino por la carretera norteamericana en un viejo auto que a poco andar debe abandonar. Así su travesía la sigue a pie haciendo auto stop, oportunidad con la cual se va armando de memorables amistades, a pesar de su propio discurso de que las relaciones humanas no valen y que la verdadera felicidad está en la soledad, alejado del sistema.


Para vivir en contacto con la naturaleza decide que su meta es Alaska y sigue el viaje armado de un rifle, algunos utensilios y un puñado de libros, su única pasión. Por suerte en ese lugar inhóspito encuentra un viejo bus abandonado, al que bautiza como el bus mágico. En medio de lo verdaderamente salvaje, cree sentirse pleno y feliz, cazando animales y devorando sus libros. Llegado el invierno con lo único que puede alimentarse son las plantas, así que sale a recolectarlas con la ayuda de un libro que lo guía a seleccionar aquellas que no son venenosas. Pero un día comete un error comiendo de una planta que no debía y moribundo, se da cuenta de ello demasiado tarde. Llora, pero no es dolor físico ni la conciencia de que morirá lo que lo provoca. Lo que duele es saber que no tendrá otra oportunidad, porque se da cuenta que se siempre estuvo equivocado. Alcanza a escribir en la página de uno de sus libros: la felicidad es real sólo cuando es compartida. Congelado en sus últimos momentos, recuerda a sus padres y a sus amistades y sueña con un reencuentro que sabe no ocurrirá. "¿Estarán viendo ellos, lo que yo veo ahora?" es su último suspiro al darse cuenta demasiado tarde que la esencia de nuestra humanidad está en las relaciones y que la vida sólo se trata de compartir con otros.

"Into the Wild" nos muestra lo que pasa cuando no pasa nada. Cuando estamos solos y el silencio grita y nos envuelve como a una presa. Nos dice que abandonar el sistema no significa abandonar el mundo. Que los lazos humanos nunca no se rompen, sino que se estiran o se comprimen como un resorte. Así lo que desgarra a nuestro protagonista no es el frío que lo congela, sino la ausencia y el dolor de saber que su versión del sueño americano no existe. Como aquella hermosa canción de Dead Can Dance llamada "American Dreaming": hemos estado demasiado tiempo viviendo el sueño americano / y creo que todos hemos perdido el camino.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El sabor de la vida

Cuando creemos que en el cine ya hemos visto de todo, aparecen pequeñas películas como "Den Brysomme Mannen" (2006), que nos muestran a través de una fábula kafkiana una oscura mirada a la vida moderna.

Dirigida por el noruego Jens Lien y filmada en Islandia, este fresco film con toques de humor negro, retrata la llegada de un hombre llamado Andreas - en autobús, desde no sabemos dónde - a una extraña ciudad sin nombre. De inmediato, le asignan un departamento, un auto y un trabajo que parecen perfectos. Confundido, comienza a llevar una rutina en medio de una ciudad en donde las personas le parecen vacías e individualistas. Comienza a visitar bares pero las bebidas no tienen alcohol - él se siente solo y quiere emborracharse pero no hay caso-, las comidas no tienen olor ni sabor y los temas de conversación del resto de los mortales son siempre superficiales. Pronto conoce a una mujer y se mudan a una gran casa. Su relación es tan fría - el sexo es un acto mecánico -, que luego se enamora de una chica que parece más sensible. Pero se equivoca. En ese lugar, donde todo parece prefabricado y nadie tiene emociones ni sentimientos, lo comienza a embriagar una sensación de ahogo y sólo desea escapar. Entonces se intenta suicidar arrojándose a las vías del metro - las escenas aquí son simplemente delirantes -, pero ello también le sale mal.

En medio de esa ciudad perfecta - tan limpia, pero tan gris a la vez- , donde todo el mundo vive feliz en pos del consumo y donde no hay niños que griten ni problemas que resolver, Andreas cree ser el único que extraña el sabor de la vida hasta que conoce a Hugo, un hombre que guarda un secreto en el sótano de un edificio: un agujero en la pared por donde se escucha una lejana melodía. Curioso, Andreas comienza a cavar un túnel hasta el otro lado, y pronto se escuchan risas de niños y se sienten olores exquisitos. ¿Que hay del otro lado? ¿Se trata acaso del mundo real que Andreas extraña?. Cuando está a punto de cruzar al otro lado - lleno de colores, sabores y aromas - , unos agentes lo atrapan y lo envían de vuelta - como a un exiliado - al misterioso autobús desde el cual llegó a la ciudad. En medio del viaje - nuevamente a no sabemos dónde - Andreas se baja a medio camino, esta vez, en medio de la nada.
"Den Brysomme Mannen" es la mirada ácida a una sociedad de consumo, en que los valores sólo existen en el precio de las bienes materiales y en donde no hay espacio para las emociones. La felicidad y el éxito es el único fin de la vida y sino se tiene entonces hay que aparentarla. Notable es la escena en que Andreas le dice a su mujer que la va a dejar y ella - sin inmutarse - responde que el sábado tiene invitados y que la deje después de ese día . Tal como dice el propio Lien "Esta película es para mí un retrato de una sociedad que ha perdido algo. Un lugar en el que todo funciona, pero las emociones están ausentes, olvidades completamente".

Cuando muchos de nosotros nos sentimos presionados por el alcanzar el éxito y creemos que el sistema nos absorbe entonces sólo cabe parar un momento y disfrutar de los placeres simples de la vida. Como ir al parque con un libro bajo el brazo y sentarse a leer bajo un árbol. O viajar hasta la orilla del mar y una vez allí, respirar tan profundo hasta sentirse renovado o simplemente disfrutar de una exquisita cena con un buen vino acompañado de tu pareja y el disco perfecto. Esta es nuestra naturaleza humana, esto es el sabor de la vida y por suerte - y a diferencia de Andreas - , no lo perderemos nunca.


viernes, 16 de octubre de 2009

Dulce criatura nocturna

Déjenme contarles una historia. En un frío pueblo de Suecia, Oskar, un tímido preadolescente de 12 años, es acosado por los matones de la escuela. Cada día, de vuelta a su hogar, sueña con vengarse de todos. Una noche, en medio del parque, repentinamente aparece una niña - llamada Eli - que vive al lado. "No puedo ser tu amiga, así son las cosas" le dice Eli a Oskar, mientras en otro lugar un hombre asesina a otro en medio del bosque para colgarlo y recolectar su sangre. Poco a poco, noche a noche, los chicos se van haciendo amigos hasta que Oskar confiesa que lo maltratan en la escuela, pero que no puede defenderse. Eli entonces promete ayudarlo pero el misterio comienza a inquietar a Oskar, ¿porqué ella sólo aparece de noche?.

En un momento, en que Oskar se corta la mano y le ofrece a Eli que haga lo mismo - como un pacto de sangre -, la verdad se revela cuando ella se lanza desesperadamente al suelo a beber la sangre derramada. Devoradora de sueños, Eli posterga su sed a cambio de un beso, aunque a veces, mira a Oskar con tal fuerza que lo confunde como a una presa. Pero no se equivoquen, esta dulce criatura nocturna no es protagonista de Crepúsculo, ni siquiera esta historia es de vampiros, aunque ella lo sea . Hablo de la hipnótica, íntima y oscuramente bella película del director sueco Tomas Alfredson del 2008 titulada "Let the Right One In".


Esta es la fría e ingenua intimidad de dos preadolescentes en un mundo que no les pertenece, pero que intentan hacerlo suyo a costa de muerte y destrucción. Una complicidad que inunda los rincones más oscuros del alma y que huye de la soledad con una pureza que ilumina cada cuerpo desangrado. Aquí los temores de la juventud se presentan como una oportunidad en la hora más insospechada. Bergman reconfigurado en cine de género: la hora del lobo en clave adolescente.

La dosis justa, en el momento preciso, antes que la heridas se abran. Esto es lo que contiene este film donde las víctimas no son los adultos consumidos, sino un par de chicos que comienzan a explorar los juegos de la vida, en busca de su propia escencia. Una metáfora a la naturaleza del hombre, a los cambios que nos afectan en esa temprana etapa de la vida, en que nos sentimos extraños, diferentes, cuando nuestros cuerpos cambian y afloran deseos insospechados. "Let the Right One In" es eso, más corazón que sangre, la tristeza, el primer beso y el silencio.




jueves, 17 de septiembre de 2009

Hombre mirando al Sudeste

Después de casi diez años, volví a ver la fascinante película "Hombre mirando al Sudeste" (1986) del director argentino Eliseo Subiela. Esta obra cinematográfica es una metáfora que cuestiona nuestra existencia como seres humanos a través de la historia de un hombre llamado Rantés que llega a un hospital psiquiátrico y dice venir de otro planeta. "¿Como llegó acá?" le preguntan y el responde "¿A la tierra? En una Nave".

La clave de este film, montado con simples recursos técnicos y estéticos, está en el fondo del mensaje que el paciente volador no identificado - como denominan los médicos al visitante - quiere trasmitir: "somos réplicas humanas perfetas, salvo por una cosa. No podemos sentir". Su enigmático origen y comportamiento, es especial su impostergable parada mirando al sudeste en el jardín del hospital todos los días a la misma hora, hace que el Dr. Denis - su médico tratante - cuestione los métodos científicos y se obsesione con su caso. En un momento él le dice "Rantés, usted está enfermo. Yo soy médico quiero curarlo, eso es todo" y Rantés responde "Yo no quiero que me curen. Quiero que me entiendan".

Muy pronto, Rantés se transforma en líder entre los pacientes y todos comienzan a seguirlo. Como una especie de Mesías, se encarga de curar las heridas psicológicas de sus compañeros y hace del pasar de los días, una experiencia feliz para todos. "Yo soy más racional que ustedes. Responde racionalmente a los estímulos. Si alguien sufre, lo consuelo. Alguien me pide ayuda, se la doy. Si alguien me habla, lo escucho". Una mujer llamada Beatriz aparece y dice conocerlo. ¿Porqué se cambia los zapatos cada vez que lo visita?.

Las situaciones y diálogos entre paciente y médico se hacen cada vez más reveladores y el Dr. Denis se pregunta cómo es que alguien que dice no poder sentir tiene tanta bondad hacia el resto. Es así que en una de las escenas más intensas Rantés explota y dice "Porqué no dejan la hipocresía y buscan la locura de este lado y se dejan de perseguir a los tristes de espíritu". Al fin, las antenas de Rantés y el Dr. Denis se sintonizan y se hace evidente en la memorable escena del concierto al aire libre con la Sinfonía n.º 9 de Beethoven, "El himno a la alegría", en donde Rantés toma inesperadamente la batuta y comienza de forma salvaje a dirigir a la orquesta, provocando el fervor y la locura de todo el público y lejos de allí, de la de sus compañeros del psiquiátrico.

"Doctor, porque me abandona" - una vez más aquí hay referencias bíblicas, cuando Dios abandonó a Jesús en la cruz - dice Rantés en una de las escenas finales del film y es aquí que nos damos cuenta - una vez más - de la estupidez humana. Nos creemos racionales pero muchas veces no somos capaces de hacer o decir lo que pensamos o engañamos nuestros sentimientos hiriendo a los demás. Una hermosa locura - como esta película - me convence de que todos estamos equivocados.


sábado, 22 de agosto de 2009

Reconstruction

Una especie de mago aparece al principio del film y me pregunto cual es su significado. Mientras, una voz en off comienza a narrarnos una historia - "Empezemos así, no es el comienzo" nos dice - donde un hombre (Alex) entra a un bar y ve a una hermosa mujer (Aimée). ¿Se conocen?. ¿Es esto el principio o el final?. El hombre se acerca a la mujer y le pregunta "¿vienes conmigo a Roma?". La voz en off concluye "Se que no debo mencionarlo. Esto es un film, una reconstrucción, no obstante, duele".

"Reconstruction" (2003), dirigida por Christoffer Boe es una flamante película donde la magia está presente todo el tiempo. Con un montaje tan bello como poético, es una obra tan onírica que hasta los personajes creen estar viviendo un sueño - "se que eres mi sueño y que yo soy el tuyo" le dice Alex a Aimée - en medio de los bares y calles de Copenhague. Alex es fotógrafo y tiene una novia llamada Simone -con un extraordinario parecido a Aimeé - mientras Aimée es la esposa de un exitoso escritor llamado Auguste. El primer encuentro de los amantes ocurre en un andén del Metro, donde tanto Alex como Aimée se quedan observando a un mago - el mismo que aparece al principio del film y que después nos damos cuenta que se trata de una metáfora -. En un momento sus miradas se cruzan - creo que esa escena es tan notable como lo son los memorables encuentros de los personajes de Jude Law y Natalie Portman en "Closer" y de Brad Pitt con Claire Forlani en "Conoces a Joe Black" - y desde ahí todo se vuelve confuso, tanto para los propios personajes como para nosotros, en una construcción que por momentos tiene aires lyncheanos pero que está sumergida todo el tiempo en una atmosfera muy intimista, clásica en su esencia pero innovadora en su forma.

Lo inevitable ocurre y el deseo entre Alex y Aimeé se hace carne. Auguste descubre el affair de su mujer pero no dice nada. ¿Porqué parece que sabía con anticipación lo que ocurriría?. A poco andar descubrimos que es el propio Auguste el que va construyendo - ¿0 destruyendo? - en su novela la historia en torno a los amantes que se encuentran y desencuentran. Mientras Alex trata de seguir paralelamente con su vida su casa ya no existe, sus amigos, novia y familia no lo conocen y su desconcierto es total ¿Acaso todo es realmente un sueño?. ¿Acaso Aimeé no existe?. En una ultima cita, Alex llega tarde y pierde a Aimée. Acto seguido se reencuentran pero Alex duda ¿Acaso se reencontraron de verdad?. Luego se ve que Aimée va tras Alex - si voltea ella desaparecerá nos advierten - hasta que él voltea y ella ya no está. La mujer se ha ido. La risa se ha detenido. Pero el hombre sigue allí. Totalmente solo.

Tal como en las películas de David Lynch, con "Reconstruction" podríamos hacer miles de especulaciones sobre los motivos de Boe para hacer el film o del mensaje que nos quiere entregar. Como sea, lo cierto es que sabemos que la vida sólo se trata de tomar decisiones - buenas o malas - y que esas decisiones nos marcan para siempre. Dudar por un segundo en hacer o decir algo puede marcar la diferencia entre nuestra felicidad o el absoluto fracaso. ¿Acaso existe alguien que no esté arrepentido de algo que tuvo la oportunidad de hacer pero que no hizo?. La magia de la vida - y por supuesto del amor - esta al otro lado de nuestras decisiones. Saberlo y no aprovecharlo - tal como en este film - sólo duele.

domingo, 7 de junio de 2009

Siempre tendremos Paris

A propósito de mi adicción por los libros de Haruki Murakami y de mi retorno a las páginas de la fascinante novela "En el Camino" de Jack Kerouac, he vuelto a ver dos grandes clásicos del Cine, ambos - al igual que estos autores - fuertemente influenciados por el jazz. Mientras uno trata de recuperar la magia de un París que ya no existe, el otro retrata de forma particular el París de principios de los '60.


"Sin Aliento" (1959), la ópera prima de Jean-Luc Godard y una de las semillas de nouvelle vague francesa - paradójicamente inspirada por el film americano "Rebelde Sin Causa" de Nicholas Ray (1955) - , es una película rodada con cámara en mano y cuyo montaje sincopado al ritmo del be bop, cuenta las aventuras de Michael - interpretado magistralmente por Jean Paul Belmondo - que escapa por las calles de París luego de robar un auto y matar accidentalmente a un policía. Michael es un rebelde, hijo de la generación beat - el mensaje de Jack Kerouac y compañía está presente en todo el film - que logra encontrar refugio en casa de su novia americana. Es aquí donde se desarrollan los momentos más intensos del film gracias a los inteligentes diálogos "entre la pena y la nada, yo escogería la nada...la pena es un compromiso" - la leyenda dice que los actores se daban el lujo de improvisar - y la innovación cinematográfica en el uso del "estudio visual": como ocurrió antes con el cine de Orson Welles, Godard se convirtió con esta película en un revolucionario de la técnica con sus violentos saltos de cámara. El objetivo de interrumpir las secuencias de esta forma era que los cortes resultaban bellos en sí mismos, ya que ponían énfasis en que lo que se estaba viendo era cine. Así nuestros ojos no observan una escena , sino un medio que nos permite ver esa escena, pero que tiene vida propia.


En una de los planos de "Sin Aliento", Michael se encuentra con una fotografía de Humphrey Bogart, otra excusa perfecta - además de
"Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol" de Murakami - para ver una vez más "Casablanca" (1942) de Michael Curtiz. Siendo para mí una de la mas grandes películas de todos los tiempos, el feeling y la elegancia que los pareja interpretada por Ingrid Bergman (Ilsa Lund) y Bogart (Rick Blaine) logra se ha visto pocas veces en el cine - contemplar a James Stewart y Grace Kelly en "La Ventana Indiscreta" (1954) de Alfred Hitchcock y más recientemente a Tony Leung y Maggie Cheung en "Con Animo de Amar" (2000) de Wong Kar-Wai producen el mismo efecto -. El film narra los acontecimientos que ocurren en plena segunda guerra mundial en el Rick's Cafe de Casablanca, de propiedad de Rick Blaine, un estadounidense enigmático, duro y con un pasado que pocos conocen. Una noche aparece inesperadamente un líder de la resistencia, acompañado por su esposa, Ilsa Lund, con quien Rick había vivido un apasionante romance en París en vísperas de la ocupación nazi. Es cierto que está llena de clichés y frases citables que evidencian su génesis hollywoodiense, pero escenas como el reencuentro de los antiguos amantes en el Rick's Café o su inesperada despedida en el Aeropuerto - creo que se trata de una de las imágenes más recordadas en la historia del cine - hacen que nos olvidemos de cualquier prejuicio, porque la película está montada con una belleza visual inconfundible. Con una emocionante banda sonora compuesta por uno de los mejores compositores de todos los tiempos (Max Steiner), con "As Time Goes By" sonando de fondo - "play it again Sam!" le ruega Ilsa Lund al pianista -, Casablanca es el melodrama clásico por excelencia.

"Sin Aliento" y "Casablanca" son dos historias de pasión, deseo y perdida, perfectamente filmadas y acompañadas de notables bandas sonoras. Es así que la música se transforma en un ingrediente escencial ya sea para extraer los sentimientos o escapar de ellos y París se convierte en el lugar para hacerlo posible. París, siempre París. La ciudad romántica por definición. La fuente de inspiración de escritores, pintores, músicos y cineastas. Como el jazz, como las novelas de Murakami, Modiano o Kerouac, siempre tendremos París.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El ying y el yang

A veces el cine nos muestra de una forma violenta una poesía de acontecimientos históricos y otras veces de forma poética los violentos acontecimientos de una vida. Es el ying y el yang, es la belleza del mundo pero también las más oscura pesadilla, lo que queremos recordar u olvidar. Dos notables películas contemporáneas, basadas en la Segunda Guerra mundial, comparten a través de la figura de una mujer infiltrada, una versión descarnada del thriller hitchconiano en medio del horror de la guerra. En una termina triunfando el ying, en la otra es el yang lo que acaba con todo.




"Black Book" (2006) de Paul Verhoeven, narra la historia de Rachel Stein (interpretada por Carine Van Houten), una cantante judía que huye de los nazis y se hace espía al unirse a la Resistencia que lucha contra la ocupación en Holanda. Magistralmente filmada - a un ritmo que no deja pestañar en ningún momento a pesar de sus 145 minutos-, la película se inicia con la huida y posterior muerte de la familia de Rachel en manos de los nazis, pasando por sus escondites en diversos lugares hasta que la Resistencia le pide que se infiltre con el enemigo -bajo el nombre de Ellis de Vries- , gracias a su atractivo sexual. Con el paso del tiempo las cosas no salen como lo planeado pues Rachel y un general nazi se enamoran, por lo que traidores y héroes transitan de ambos lados, incluso de forma más cruda después de la Liberación. Al respecto, Verhoeven dice " Todos los horrores de la película están basados en la realidad, pero hubo cosas mucho peores que las que vemos en la película. La idea siempre fue que crearíamos una situación en donde lo peor ocurriría después de la liberación."

Pero no hay que engañarse con el argumento, esta no es una simple película de espionaje, sino - como se escribió en la revista El Amante Cine - es la manifestación del shock permanente "el monstruo de la violencia...es un germen que habita en cualquier nación y que puede hacerse moneda común en cualquier momento, no importa que tan calmado y que tan seguro parezca estar todo". Es un film muestra el triunfo de la pasión y el amor por sobre la violencia y la guerra a pesar de su contingencia moral. Que nuestros ideales o prejuicios no necesariamente son absolutos, sino que son relativos y obedecen siempre a nuestros sentimientos.



"Lust, Caution" (2007) de Ang Lee comparte muchos lugares comunes con "Black Book". Con 156 minutos de duración, aún cuando su ritmo es más lento, la película contiene una poesía visual comparable a las obras de Wong Kar-Wai. Los hechos ocurren durante la ocupación japonesa en China en tiempos de la Segunda Guerra mundial, donde una estudiante universitaria llamada Wong Chia Chi (interpretada por Tang Wei, toda una revelación) con grandes dotes de actriz, se une a un grupo de estudiantes de la Resistencia que tienen un plan para asesinar al Sr. Yee (interpretado flamantemente por Tony Leung, actor fetiche de Wong Kar-Wai), un importante colaborador de los japoneses. Así Wong Chia Chi se convierte en la Sra. Mak, la cual se gana la confianza de Yee haciendose pasar por amiga de su mujer. Si en "Black Book" lo que abunda es la violencia de la guerra, aquí es la violencia del sexo lo que mantiene un thriller emocionante y desgarrador. Los encuentros intimos se hacen cada vez más frecuentes y hacen que nuestra infiltrada se confunda entre la realidad y el papel que juega. Siempre al borde del abismo, calculando cada paso y cada palabra, ya no sabe donde comienza o termina su actuación, porque al parecer todo es real.

Como en "Brokeback Mountain", Lee nos sumerge aquí también entre las redes de una amor prohibido, que duele de forma oculta en las mirada de los personajes. Una conjugación a punto de explotar, siempre en peligro, en que el más mínimo gesto - o susurro - es capaz de gatillar. Finalmente no es el amor el que triunfa - ni siquiera hay piedad -, pero sabemos que bajo ese rostro de orgullo y frialdad, siempre estará el recuerdo de una criatura que lo hizo feliz.

Ficción o realidad, enemigo o amante, tristeza o felicidad, oscuridad o luz. El ying y el yang presentes todo el tiempo. En "Black Book" como una violenta poesía de acontecimientos históricos y en "Lust, Caution" como una poesía violenta de una vida.

domingo, 8 de febrero de 2009

El Ciudadano Welles

En la historia del cine muchos consideran como la mejor película de todos los tiempos a "Ciudadano Kane" (1941), dirigida, protagonizada y coescrita por el "inmenso" Orson Welles. Siendo su ópera prima, la película revolucionó completamente la técnica del cine - marcó un antes y después en la historia - gracias a su extraordinaria forma narrativa, sus continuos flashbacks que mezclaban presente y pasado, complejos movimientos de cámara, sorprendentes ángulos de visión - literalmente se creó aquí el contrapicado -, y por sobre todo, la experimentación con la profundidad de campo - esta técnica se pudo ver después en otros hitos del cine como "Persona" de Igmar Bergman, el cine de Béla Tarr o de Michael Haneke -.


La cinta cuenta la historia del magnate de las comunicaciones Charles Foster Keane - es casi una biografía oculta de William Randolph Hearst, el verdadero multimillonario de las medios norteamericano - quien nace pobre y en su juventud comienza a armar un imperio de prensa y radio y que gasta su fortuna en una infinita colección de arte. La película comienza con la muerte de Keane en su castillo en cuyos últimos momentos pronuncia la palabra "rosebud" lo cual gatilla un profunda investigación por parte de un grupo de periodistas en busca del significado de tal misteriosa palabra.

Con su quinta película
"La Dama de Shangai" (1948), protagonizada nuevamente por el propio Welles junto a Rita Hayworth - quien por entonces era su esposa - comienza su incursión por el género negro, en una historia basada en una novela policial en cuya trama llena de engaños se destaca la extraordinaria escena del tiroteo en la sala de espejos. Siguiendo bajo el cine negro, el director británico Carol Reed invita a Welles a formar parte de "El Tercer Hombre" (1949) - escrita por Graham Greene - la cual constituye todo un hito en la historia del cine. Como en "Ciudadano Kane" esta película innovó en muchos recursos técnicos - es evidente el aporte de Welles al film - como el trabajo de luces y sombras - notable es la escena donde Harry, el personaje interpretado por Welles, aparece desde las sombras - y la técnica de la cámara inclinida - utilizada por los realizadores alemanes de los años '20 - para dar una atmósfera expresionista. Rodada en verdaderos exteriores de Viena - como las escenas de las persecuciones en las cloacas - y acompañada por la banda sonora de Anton Karas destaca también la escena final donde Ana - interpretado por Alida Valli - aparece caminando desde lejos hacia la cámara, lo que nunca antes se había visto en el cine.


Se dice que "El Tercer Hombre" es la película más brillantemente lograda en blanco y negro a lo que yo agregaría "Casablanca" (1942) de Michael Curtiz y otra película de Welles: "Sed de Mal" (1958). Protagonizada por Welles, Charlton Heston y Janet Leigh - la actriz de "Psicosis" de Hitchcock - la película es cine negro en estado puro, un thriller que relata una historia de corrupción que ocurre en los oscuros bares y moteles de una pequena ciudad fronteriza. Aquí Welles vuelve a sorprender con su genialidad desde el principio con un plano secuencia de tres minutos en que la cámara sigue a un automóvil al cual le han puesto una bomba. En su siguiente película "El Proceso" (1962), Welles muestra a su manera el mundo de Kafka, y luego lo haría con Shakespeare en "Campanadas a Medianoche" (1965), tal como lo había logrado con su visión de los clásicos "Macbeth" (1948) y "Othello" (1952).

El talento y genialidad de Orson Welles (fallecido en 1985) que desde el principio hizo que Hollywood desconfiara de él - por suerte para nosotros que podemos disfrutar de su libertad creativa - lo sitúa en la cima de los realizadores cinematográficos de todos los tiempos. Con una enorme influencia en otros directores como John Huston ("El Halcón Maltés"), William Wyler, Billy Wilder y Stanley Kubrick, Orson Welles es para el cine lo que Lou Reed es para el rock and roll.

viernes, 26 de diciembre de 2008

El efecto Sofia Coppola

Siendo parte del circuito pseudoindependiente, el cine de Sofia Coppola produce un efecto que todo realizador quiere provocar pero que pocos llegan a lograr en sus espectadores, esto es, la capacidad de emocionarnos, de revivir recuerdos o sentirnos identificados, en resumen, de lograr extraer nuestra a veces oculta sensibilidad. Si a esto le agregamos una exquisita banda sonora cargada de canciones pop o rock imperdibles para cualquier melómano - tal como lo hizo Stephen Frears en Alta Fidelidad - el efecto se multiplica. Ocurrió con su debut en la mágica Las Virgenes Suicidas (1999) - guion escrito por la misma Sofia Coppola basado en la novela de Jeffrey Eugenides -,excelente retrato de una familia americana de las años '70 compuesta por cinco hermosas hermanas adolescentes y cuyos padres excesivamente puritanos oprimen sus deseos, sus sueños, sus aventuras y sus amores: la vida misma. Todos los chicos del vecindario las contemplan diariamente enamorados y seducidos - quizás nosotros al verla sentimos lo mismo- , soñando que algún día se convertirán en sus propias mujeres. Destaca la actuación de Kirsten Dust como la más sexie de las hermanas y de Josh Hartnett como el galán del colegio (Harnett aparecería después en el rol protagónico de Wicker Park , película dirigida por Paul McGuigan que logra el mismo efecto embriagador a través de un excelente guión y banda sonora con temas de Mazzy Star, Broken Social Scene, Death Cab For Cutie, The Postal Service, entre otros). A través de una excelente fotografía - musica e imagen la mezcla perfecta - se funde con temas de Air y clásicos como Tood Rundgren, Sloan ("Everthing you,ve donde wrong"),Gilbert O'Sullivan ("Alone Again Naturally"), The Hollies ("The Air Than I Breathe") o 10CC ("Im Not in Love"). Memorable y nostálgica es la escena donde los chicos a través del telefono trasmiten a las chicas - en su encierro - parte de estas clásicas canciones en vinilo, transformándose en una especie de dialogo musical. El final - esperable por el título de la pelicula - es desgarrador en su forma, pero esta lleno de simbolismo.


Algo ocurrió con la segunda película de la hija del gran Francis Ford Coppola,Lost in Traslation (2003), porque no logró decirme nada, aburridisima en sus eternos dialogos y miradas entre los personajes caracterizados por Bill Murray y Scarlett Johansson, creo que lo único que provocó fue darme sueño. Extraño después que la critica especializada y muchos cinéfilos la consideraran su mejor obra, "inteligente y fresca", "deslumbrante" dijeron otros. Su historia, el simple encuentro de dos desconocidos en Tokio, es tan repetida como muchos otros encuentros en el cine. Aún me pregunto si acaso esa vez no era el momento de verla, quizás por mi estado de ánimo - creo que hay muchas películas que se deben ver según el estado de ánimo para disfrutarlas, como por ejemplo Paris,Texas de Win Wenders - pero aún así no tengo ganas de volver a experimentarla. Salva por supuesto, la música que acompaña las andanzas de los personajes, como lo hace por ejemplo el tema de The Jesus And Mary Chain.


Kirsten Dust se repite el plato con la interesante Maria Antonieta(2006) - ¿Se convertirá en su actriz fetiche?- notable versión de la historia de la princesa austriaca prometida al rey francés Luis XVI -símbolo de la decadencia del siglo XVIII - , inmerso en los majestuos jardines y habitaciones del Palacio de Versalles. El dispalfarro, las fiestas, la gula, la moda y todo lo imaginablemnte frívolo o superficial se tira aquí a la parilla, y eso es lo que justamente importa, ya que de esta forma el efecto Sofia Coppola vuelve a emerger, nos provoca y captura con sus imágenes e inquieta banda sonora repleta de canciones pop - New Order con "Ceremony", Siouxsie & The Banshees, The Cure y otros - . Al respecto, en una entrevista al diario Clarín de Argentina, le preguntan a Sofia Coppola "Hay quien dice que María Antonieta es parte de una trilogía suya sobre el despertar sexual de las mujeres jóvenes?" para lo cual responde "Cuando terminé la película me di cuenta de que hay una conexión en la temática de mis películas y que éste era el último capítulo de algo en lo que venía trabajando. Éste es un nuevo paso en la evolución de una muchacha. En Lost in translation ella está a punto de descubrir su identidad, y en esta historia vemos cómo una muchacha se convierte en mujer. Por tanto sí, creo que efectivamente se trata de una trilogía...".


Sofia Coppola ha triunfado en el mundo del cine gracias a sus propios meritos y no por ser "hija de papá Coppola". Con un estilo independiente, fresco y muy pop, ha logrado emocionarnos en su corta trayectoria, lo que se agradece en estos tiempos donde muchos fracasan intentando reinventar eso que llamamos cine.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El silencio de Bergman

En la historia del cine son pocos los directores que merecen ser reconocidos como maestros. No estoy hablando de magos en efectos especiales (Spielberg no se merece el título), ni de los genios de superproducciones (James Cameron con Titanic por ejemplo), estoy hablando de una forma de hacer cine a través películas que nos muestran la vida con personajes cotidianos - como todos nosotros - con sueños, alegrías, miedos y fracasos: el rostro humano.

Ingmar Bergman, el más grande realizador sueco de todos los tiempos, logró como ningún otro elevar el cine a la misma categoría intelectual que gozaba el teatro o la literatura. Lo que en realidad Bergman hacía no era cine, era arte. El arte de plasmar en imágenes el misterio de la vida y la muerte, la incertidumbre del día a día, los miedos que nos acechan cada vez que abrimos los ojos (Bergman decía "cuando era joven tenía mucho miedo a morir") . Sus protagonistas están llenos de preguntas que conducen a la búsqueda de la infinita verdad como en la llamada trilogía sobre el "silencio de dios" - compuesta por las películas Como en un Espejo , El Silencio(1963) y Los Comulgantes -, pero que a veces también se encuentran con el mal - La hora del Lobo(1968), El Septimo Sello (1957) (la mítica imagen de la muerte jugando ajedrez con un cruzado (Max Von Sydow) es tan memorable como la de una pasajera de motel (Janet Leigh) acuchillada en la ducha).

A veces los personajes de Bergman toman un viaje en búsqueda de su propia verdad, de su propia existencia, como en el caso de Fresas Salvajes (1957), relato de un anciano - en una especie de road movie protagonizaba por el también director sueco Victor Sjostrom - que emprende un viaje que sin saberlo se convierte en el viaje de su propia vida. A propósito, en una entrevista Bergman dijo "Por supuesto que soy autobiográfico. Lo soy en la manera en que un sueño transforma la experiencia y las emociones todo el tiempo". A través de Persona (1966) - uno de sus más oscuros films - Bergman sigue atrapando los sentimientos más profundos del ser humano a través de la historia de dos hermanas. Otra de sus películas, extraordinariamente lograda es Gritos y Susurros (1972) en la cual los objetos presentes durante la historia se tiñen de rojo, tal como Bergman parece imaginar el alma humana. El 1983, después de rodar Fanny y Alexander (1982), anuncia su retiro del cine para escribir y dirigir teatro desde su residencia en la Isla de Faro - misma isla donde rodó Como en un Espejo - la cual se convertiría en su refugio. Casado 5 veces, una de sus esposas fue su actriz fetiche, Liv Ullman, y en 1995 moriría Ingrid von Rosen, la última de sus compañeras.


Tildado muchas veces de pesimista, Bergamn se defendía " una tarea es que la gente se ría y sea feliz. Pero otra es mostrarle lo insoportable y aterrador de una manera en que lo pueda soportar y aprender de ello". El trasfondo filosófico y metafórico de sus películas no se vería nunca más en el cine. A fines de julio del 2007, Bergman fallecía - a días de diferencia de otro grande como Michelangelo Antonioni - a la edad de 89 años. Ahora está allá arriba y seguramente encontró la respuesta - en silencio - a todas las preguntas que motivaron su extraordinaria obra. Maestro.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Con ánimo de Kar-Wai

Creo que existen dos clases de (buen) cine, aquel cine que logra películas bien elaboradas, ya se por un innovador guión, montaje bien logrado, fotografía de lujo o una banda sonora inspiradora; y por otro lado, el cine que logra conjugar todo lo anterior en una misma película. A fines de los '90 conocí el cine del director honkonés Wong Kar-Wai a través de la película "Happy Together" (1997), ganadora de la Palma de Oro en Cannes, la cual cuenta en un extraordinario ejecicio audiovisual una historia de amor homosexual. Rodada entre Hong Kong y Buenos Aires y cuyo guión está basado en el relato " The Buenos Aires Affair" del escritor argentino Manuel Puig, la película es una obra en movimiento acompañada por notables melodías, en las que destaca la música de Caetano Veloso.



"In the mood for love" ( "Con ánimo de amar") aparecida en el 2000, lograría convertirse en una verdadera obra de arte, gracias a la preciosa fotografía de Christopher Doyle (presente también en Happy Together), y la exquisita banda sonora compuesta por Michael Galasso incluyendo algunos temas de Nat King Cole. La poesía de esta película es estremecedora y aún cuando narra una historia de amor triste entre dos elegantes personajes logra una perfección nunca antes vista. Es aquí donde el sello Kar-Wai se imprime bajo esas tomas del transcurso de la vida cotidiana, deteniéndose en momentos plagados de sencilla belleza. "2046" del 2004 es una especie de secuela de "In the mood for love", con una pincelada de ciencia ficción, donde ahora Tony Leung encarna a un escritor que cree escribir sobre el futuro, pero que en realidad trata de su pasado. La película esta cargada de símbolos y atmósferas nostálgicas repletas una vez más de la extraordinaria belleza de la fotografía de Christopher Doyle.


Durante el Festival de Cine de Santiago (SANFIC) del pasado agosto tuve la oportunidad de verMy Blueberry Nights, su primera película americana y sin duda la más taquillera hasta la fecha, con las actuaciones de Norah Jones (sí, la cantante), Jude Law, Natalie Portman y Rachel Weiz. Esperaba con ansias ver una vez más el despliegue de la genialidad de Kar-Wai en la pantalla grande, pero debo confesar que esta vez quedé con una sensación encontrada. Ya no está la fotografía de Doyle, aún cuando las tomas y algunas atmósferas siguen el sello Kar-Wai, pero creo que definitivamente no sé si fue el guión (una especie de road movie en busca del amor) o el reparto en que me hizo pensar que esta película perfectamente la pudo haber rodado otro director más comercial como por ejemplo Mike Nichols ("Closer"). Creo que la aventura de Kar-Wai de rodar en América y elegir un reparto tan taquillero (sin desmerecer ninguno de los cuatro) no fué de lo más afortunada pues estoy convencido que el peligro de cualquier director con talento está en coquetear con los encantos de Hollywood. Pero como las experiencias son las que dejan, no hay duda que la genialidad de Kar-Wai la volveremos a ver muy pronto.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El universo Lynch

Corría principios de los noventa cuando en televisión apareció una serie que me dejaría pegado por mucho tiempo: Twin Peaks. El misterio de la muerte de Laura Palmer, las retorcidas y extrañas vueltas a la historia y su hermosa banda sonora (Angelo Baladamenti) provocaba en mí una suerte de adicción. Su creador, el director David Lynch ya había logrado con anterioridad atrapar a cierto público con sus primeras películas, la pseudo expresionista Eraserhead (1977) y la hermosa El hombre Elefante (1980).

Pero antes de "Twin Peaks" Lynch toma un giro notable en la construcción de sus películas través de la sorprendente Blue Velvet(1986), donde incorpora atmósferas oscuras en un guión con altas dosis de misterio, enmarcada en una hermosa fotografía acompañada de la banda sonora de Angelo Badalamenti y la espectacular actuación de Dennis Hopper. Años después nos sorprendería nuevamente con el complejo film Lost Highway(1997) donde los quiebres constantes en la historia se volverían también en su marca registrada. Y qué decir de la surrealista y onírica Mulholland Drive(2001), con una deslumbrante Naomi Watts, que desde el principio te absorbe bajo su atmósfera inconfundible y una banda sonora nuevamente producida por Badalamenti. La confusión que logra esta película es tal, que una de sus ediciones en DVD contiene en sus extras "las 10 claves para resolver el misterio".

Tuve la suerte de ver en el cine su ultima película,la fascinante INLAND EMPIRE (2007) con Laura Dern en su rol protagónico, quien ya había estado bajo la dirección de Lynch en Blue Velvet. La película de más de 2 horas de duración, es una obra que logra maximizar la marca Lynch en todos los aspectos técnicos y lingüísticos, en una especie de pesadilla que como en las anteriores, el hilo argumental no encaja por ninguna parte. Aún cuando la película parece un experimento, después de verla uno se siente feliz de no entender nada, y quizás por ello, nos sigue cautivando el genio de Lynch. Sobre INLAND EMPIRE dice "Fue una experiencia única que duró dos años y medio. Todo fluyó desde que escribí la primera escena; ésta me llevó a otra y luego a otra. Sólo bosquejeaba algunas páginas antes de cada jornada de rodaje. Cada día era una sorpresa el curso que tomaban la historia y los personajes". El universo Lynch sigue girando y como muchos, espero la llegada de su próxima locura.